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110 años de Aspirina
Una historia con futuro
• Aspirina se convirtió oficialmente en marca
comercial el 6 de marzo de 1899
• La OMS la incluye entre los medicamentos esenciales
Leverkusen.- El 2009 es el año internacional de la astronomía: hace 400 años que Galileo Galilei dirigió por primera vez su telescopio hacia el cielo. Y hace 40 años Neil Armstrong hizo historia al ser la primera persona en pisar la Luna. Sin embargo, el "tripulante" más viejo a bordo del módulo lunar Apolo 11 contaba ya entonces con 70 años de edad: hablamos de Aspirina. El 6 de marzo de 1899, el medicamento se inscribió en el archivo de marcas de la Oficina imperial de patentes de Berlín, convirtiéndose así oficialmente en marca comercial.
Durante las once décadas posteriores, Aspirina se transformó en una auténtica "estrella". No existe prácticamente ninguna otra marca de medicamentos que cuente con una trayectoria tan polifacética y exitosa en toda la historia de la medicina. La navegación espacial sigue apostando por Aspirina, que hoy forma parte de la farmacia de la Estación Espacial Internacional.
El dolor no es ningún fenómeno de la modernidad, pero su tratamiento no fue siempre tan fácil. "Ya en la Edad de Piedra se abría la bóveda craneal con un cuchillo de piedra a quienes padecían dolor de cabeza, con el fin de permitir la salida del dolor, que ellos creían causado por un demonio", explica el Dr. Karsten Schrör, catedrático director del Departamento de farmacología y farmacología clínica de la Universidad Heinrich-Heine de Düsseldorf. En culturas primitivas se interpretaba el dolor como un castigo de los dioses que trataban de mitigar mediante la magia, la religión y la curandería. En la actualidad, el tratamiento del dolor se basa en los conocimientos científicos de médicos, neurofisiólogos, bioquímicos y psicólogos, y los analgésicos como la Aspirina constituyen el pilar básico para el tratamiento moderno del dolor.
El 10 de agosto de 1897, el Dr. Felix Hoffmann, químico de Bayer, consiguió sintetizar por primera vez el principio activo de Aspirina, el ácido acetilsalicílico, de forma estable y químicamente pura. Dos años más tarde salió al mercado, al principio con una presentación en polvo. Cuando en el año 1900 se lanzó el primer comprimido de 500 miligramos, Aspirina fue uno de los primeros medicamentos del mundo que se podía adquirir en un formato estandarizado y, por tanto, apto para dosificarlo con exactitud.
Un hito en el tratamiento del dolor
El efecto del principio activo de Aspirina se basa en que inhibe la producción
de determinadas sustancias transmisoras en el organismo, en concreto la de
las llamadas prostaglandinas, aliviando así la reacción dolorosa
e inflamatoria. El científico británico sir John Vane obtuvo
en 1982 el premio Nobel de Medicina por descubrir dicho mecanismo de acción.
"Las investigaciones actuales revelan, además, que el ácido
acetilsalicílico actúa en puntos diferentes del recorrido del
dolor dependiendo de cuál sea la fuente de éste", explica
Schrör. Los distintos focos de acción comprenden tanto el origen
como la transmisión del dolor, pero también su procesamiento
y percepción, incluyendo la influencia de otras sustancias transmisoras,
como la serotonina o los endocannabinoides. "Hasta la fecha, no hay ninguna
sustancia que se equipare al ácido acetilsalicílico en sus efectos
farmacológicos y sus consecuencias para la automedicación (eficacia,
rapidez, tolerabilidad y espectro terapéutico)", resume Schrör.
El espectro terapéutico de Aspirina comprende desde la aplicación
para cefaleas, jaquecas y otros dolores agudos, como dolor de espalda, muscular
y articular, y como medicamento antipirético y antiinflamatorio, hasta
el uso para la prevención del reinfarto y de la repetición de
accidentes cerebrovasculares, indicaciones en las que puede salvar la vida
del paciente. Debido a su eficacia, tolerabilidad, disponibilidad mundial
y precio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye el principio
activo de Aspirina en la lista modelo de medicamentos esenciales.
Fascinados por la investigación
En la actualidad, la investigación todavía produce nuevos descubrimientos
sobre las propiedades del ácido acetilsalicílico, por ejemplo
en el campo de la prevención del cáncer. "En el presente,
los estudios se están centrando en primera línea en la prevención
primaria de los infartos y los accidentes cerebrovasculares", sostiene
Gerald Peter, jefe de la categoría Analgésicos y resfriados,
de la división Consumer Care de Bayer Vital GmbH. Con el nombre de
ARRIVE ("Aspirin to Reduce Risk of Initial Vascular Events", "Aspirina
para reducir el riesgo de accidentes cardiovasculares iniciales"), Bayer
HealthCare puso en marcha en 2007 uno de los mayores estudios clínicos
para pacientes que presentan un riesgo cardiovascular moderado. El objetivo
de este estudio es llevar a cabo una investigación científica
para determinar la eficacia de Cardioaspirina/Adiro, administrado a dosis
reducidas, para la prevención primaria.
Pionera en el descubrimiento de nuevos campos de
aplicación y para la galénica
En el transcurso del tiempo, Aspirina siempre ha marcado la pauta, ya sea
en la investigación de nuevos campos de aplicación o en el desarrollo
de nuevas formas farmacéuticas. La aparición de Aspirina C en
1971 supuso el lanzamiento al mercado del primer comprimido efervescente de
Aspirina. En 1992 le llegó el turno al comprimido Aspirina Masticable,
el primer analgésico que podía ingerirse sin agua. Tras una
labor intensa de investigación llevada a cabo a lo largo de varias
décadas, en 1993 se autorizó el uso de Aspirina en Alemania
para la prevención del reinfarto y la repetición de accidentes
cerebrovasculares, así como para el tratamiento agudo del infarto.
En el año 2000, el comprimido efervescente Aspirina Migraña
fue el primer analgésico de venta sin receta autorizado para el tratamiento
de las cefaleas propias de la jaqueca. Desde 2003 está disponible Aspirina
granulado, el primer analgésico en forma de granulado que puede tomarse
sin agua. "Las formas farmacéuticas optimizadas o ajustadas a
indicaciones concretas constituyen un ámbito que en el futuro también
seguirá desarrollándose de manera ininterrumpida", subraya
Peter.
La autoexigencia con respecto a la calidad se refleja también
en la confianza de los consumidores: Aspirina es el n.º 1 entre los productos
destinados a la automedicación, y no sólo en Alemania o Europa,
sino también en grandes partes del mundo. "Para nosotros, esto
supone un honor y un estímulo para mantenernos a la altura de esa confianza
en el futuro, y para ocuparnos de que Aspirina siga siendo una marca inconfundible
también durante los próximos 110 años", promete
Peter.


