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Colombia ante el Cambio Climático; no somos víctimas pasivas
Bogotá.- Es indudable que Colombia
es una víctima de cambio climático, el país lleva años
estudiando cuáles son sus vulnerabilidades ante este fenómeno,
entidades como el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial,
el IDEAM, el INVEMAR y el IVH vienen proporcionando importante información
para la toma de decisiones, y alertando al público sobre el incremento
del nivel del mar en las costas y territorios insulares, la salinización
de los acuíferos de San Andrés, el aumento del dengue y la malaria
en zonas que no presentaban epidemias de estas enfermedades, el derretimiento
de los glaciares, la afectación a los páramos, el riesgo por
desabastecimiento hídrico, la afectación a la maya vial por
el incremento de aguaceros, y el incremento de zonas con riesgo de desertificación,
entre otros.
Pero mientras somos concientes de nuestra altísima vulnerabilidad,
no somos víctimas pasivas ni silenciosas. Colombia es líder
en investigación y aplicación de medidas de adaptación
al cambio climático. El país ha gestionado recursos internacionales
como los del fondo mundial para el ambiente (GEF), y el programa de naciones
unidas para el desarrollo (PNUD), así como dispuesto de multimillonarias
contrapartidas para estudiar la vulnerabilidad del país frente al cambio
climático en ecosistemas de alta montaña y costeros, la expansión
de las zonas de afectación de dengue y malaria, y el riesgo que correrán
las comunidades costeras e insulares. Los avances de estos proyectos –INAP
y Macizo- son citados frecuentemente en Colombia y el exterior, como vimos
esta semana en los medios.
Adicionalmente, el MAVDT está empezando a plantear los lineamientos
para incorporar los riesgos por cambio climático en el ordenamiento
territorial, constituyendo su plan macro de adaptación bajo los parámetros
de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático
(CMNUCC), y desarrollando un nuevo CONPES sobre el tema.
A nivel internacional, Colombia participa activamente en
las negociaciones de la CMNUCC y el Protocolo de Kioto, y es una delegación
reconocida por exigir una reducción significativa de emisiones por
parte de los países desarrollados y que se financien las necesidades
inmediatas, a mediano y largo plazo que los países en desarrollo tendrán
que afrontar. En el 2008 lideró una batalla por generar recursos para
la adaptación al extender el gravamen que actualmente se hace a los
proyectos de mecanismo de desarrollo limpio (MDL) que se llevan a cabo en
países en desarrollo, a proyectos de implementación conjunta
y el comercio de emisiones, que se llevan a cabo entre países desarrollados.
Este año, habrá una fuerte delegación en las cinco sesiones
de negociación de este organismo internacional, que seguirá
luchando por este objetivo, y porque en el esquema post-Kioto se incluya un
fuerte mecanismo financiero para ayudar a países como el nuestro a
adaptarse al cambio climático.
Finalmente, en menos de un mes, el Ministerio y el IDEAM lanzarán el
primer portafolio de adaptación, donde se exponen los proyectos de
de este tipo de diferentes entidades gubernamentales y no gubernamentales,
para de esa forma facilitar su financiación por parte de organismos
internacionales.
Andrea García Guerrero
Asesora Ministerio del Medio Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial


